Predicación con maña

Juan 15:9-15
Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa. Y éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el dar la *vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.

Uno de los mandamientos que parecen mas sencillos de seguir pero cuando comenzamos a tratar con personas es cuando realmente pataleamos y batallamos, el amarnos unos a otros, en vivir en armonía con los que nos rodean.

Jajaja, me gusta mucho como lo dice el Señor, va poco a poco revelando a sus discípulos su mandamiento y casi veo a los discípulos que asienten cada palabra que va diciendo Jesus hasta que ya no pueden echarse para atrás,

1. Como el padre los ama, yo los amo
2. Permanezcan en mi amor
3. Para permanecer en mi amor guarden mis mandamientos
4. Yo permanecí en el amor del padre obedeciéndolo a el
5. Si me obedecen tendrán alegría
6. Ámense los unos a los otros como yo los he amado
7. La manera en que demuestran su amor es dando su vida por sus amigos
8. Ustedes son mis amigos siempre y cuando hagan lo que les digo

Y allí es cuando se escucha el “gulp” de Juan al pensar que tiene que estar dispuesto a dar su vida por su hermanito Cefas-cabezadepiedra jaja, ya nadie pudo echarse para atrás, pero así somos nosotros también, igual que ellos, es muy bonito escuchar estas palabras en el culto de domingo, suena como un mundo ideal del cual queremos formar parte, pero luego cuando llega nuestro jefecito a pedirnos un reporte 5 minutos antes de la salida, o ese compañero que todos los días nos recibe con una platica en la cual el solo habla por 20 minutos sin darnos chance ni de respirar y por dentro anhelamos que timbre el teléfono o algo, y eso es algo leve, cuantas veces nos hemos visto en situaciones donde el “amor” que Jesucristo nos ha pedido que tengamos por nuestros hermanos se convierten en meras palabras que se las lleva el viento y nuestro verdadero corazón toma las riendas de la situación.

No puedo negar que no he amado a todos los que me rodean de la misma forma en que Dios me ama a mi, hay ocasiones en que debo aceptar que siento mas amor por mi perrita que por alguna persona que no me cae del todo bien y la verdad que vergüenza. Es algo con lo que el Señor ha estado tratando y se que debo cambiar mis prioridades y reconocer que mis amigos, mis hermanos en cristo, mi familia, todos ellos son amados por Dios, que Jesus murió por ellos al igual que lo hizo por mi, una de las peticiones que le hice al Señor este año es tener la oportunidad de compartirle a ellos del amor que les tiene, ya la decisión que tomen ellos a partir de oír el mensaje dependerá de ellos mismos pero yo no debo guardar este tesoro que me dio, a fin de cuentas es así como les demostraremos el amor, al estar dispuestos a ser escupidos, abofeteados, apedreados por amor a ellos y darles el mensaje de vida y salvacion de nuestro Señor Jesús.

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