Hágase mi voluntad y no la tuya

Lucas 11:2
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.


La mayoría conocemos este versículo o por lo menos lo hemos escuchado, es el inicio del “Padre nuestro” la oración modelo que nuestro Señor nos dejó en la tierra, en toda la oración se declaran una serie de verdades que poseen una gran riqueza teológica, pero no es de eso lo que quiero meditar, es mas que nada en el segmento donde Jesus le pide a Dios que venga su reino y se haga su voluntad.

Es chistoso que al parecer podemos estar recitando miles de veces el padre nuestro o incluso pidiendo a Dios el que venga y establezca su voluntad en nuestras vidas pero realmente ni entendemos el alcance de nuestras palabras. Creo que debemos empezar por reconocer que ni siquiera sabemos que es tener un rey. México, siglo XXI, mentalidad occidental, democracia, libertad de expresión. Se nos ha bombardeado con una manera de pensar en que el mejor tipo de gobierno es la democracia cuando en el cielo no es así, es una monarquía absoluta, todos los siervos de Dios se someten sin cuestionarle, lo hacen a la velocidad de las alas de ángel, las huestes celestiales se regocijan al escuchar su voz incluso los demonios tiemblan al oírlo, pero nosotros ¿qué?, ¿si Dios pide algo lo ponemos a votación para ver si la mayoría lo acepta, considera que es mejor y asi se vuelve ley y lo hacemos?

Hacemos mofa incluso de nuestro presidente y todo lo que represente autoridad ¿y pensamos que nos someteremos a Dios cuando nos lo pida? A veces confundimos que la voluntad de Dios es la que se hace sola, si no hacemos nada entonces “La voluntad de Dios se hará” pero así no jalan las cosas. somos la iglesia, somos el cuerpo de Cristo, él es nuestra cabeza y debemos hacer lo que nos pida.

Jesucristo incluso se sometió a si mismo, al plan maestro decretado desde antes de la creación del mundo

Lucas 22:42
Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

Era el Hijo de Dios y vino a morir por nosotros y aunque tenia temor porque sabia que el momento en que el Padre le diera la espalda por convertirse en pecado estaba muy cerca, también sabía que voluntad de Dios y sus planes son mas altos, mas perfectos y tuvo fe, que por su sacrificio traería el regalo mas grande a la humanidad. La buena noticia.

¿Pero es que no entiendo lo que me dice? La verdad creo que si no lo oímos bien es porque hay algo atravesado por ahí que no nos deja escucharle asi que lo primero que hay que hacer es barrer y limpiar nuestra vida y buscarle en su palabra.

Les confieso que esta es una palabra que me ha hablado mucho últimamente y la he meditado mucho, debo reconocer que a veces me hago loco porque sé que Dios me pide hacer algo y obviamente duele el hacer la voluntad de Dios, no siempre lo vemos como algo bonito, pero asi como nuestro Señor Jesús nos puso el ejemplo, hagamos la voluntad de Dios antes que la nuestra y veremos el fruto a su tiempo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s