Señal 02: Jesús sana al hijo de un noble

Juan 4:47-50
En su paso por Galilea, Jesús llegó a Caná, donde había convertido el agua en vino. Cerca de allí, en Capernaúm, había un funcionario de gobierno que tenía un hijo muy enfermo. Cuando supo que Jesús había ido de Judea a Galilea, fue a verlo y le rogó que se dirigiera a Capernaúm para sanar a su hijo, quien estaba al borde de la muerte.

Jesús le preguntó: —¿Acaso nunca van a creer en mí a menos que vean señales milagrosas y maravillas?
—Señor, por favor —suplicó el funcionario—, ven ahora mismo, antes de que mi hijito se muera.
Entonces Jesús le dijo:
—Vuelve a tu casa. ¡Tu hijo vivirá!
Y el hombre creyó lo que Jesús le dijo y emprendió el regreso a su casa.

El Señor regresa a Caná de Galilea, en donde seguramente ya se había pasado la voz sobre el milagro de la primer señal: el agua en vino. Este hombre, en su necesidad, corre directamente hacia Jesus a pedirle un milagro por la vida de su hijo.

La respuesta de Jesus es interesante: ¿Acaso nunca van a creer en mí a menos que vean señales milagrosas y maravillas?

La palabra no fue dirigida solamente hacia el funcionario, fue hacia todos los presentes al momento de la petición, en muchos otros pasajes ha quedado claro que Jesus sabia lo que había en el corazón de los hombres. muy posiblemente comenzó a escuchar palabras como:

– Pues una cosa es convertir agua en vino, pero sanar a alguien es muy difícil
– El Rabí Jesus, es un gran maestro pero solo creeré si sana al niño
– Eso de sanar a alguien no existe, nadie tiene poderes.

¿Hasta cuándo tendremos la firme convicción que Jesus es el Cristo?¿Cuántas veces mas necesitamos que Dios nos muestre su milagro de provisión o sanidad para creer?

El funcionario ya creía que Jesus podía hacer cualquier cosa y lo sabemos simplemente por el hecho de que se tomó la molestia de ir a buscar a Jesus y recibió su milagro, al regresar a su casa su hijo ya estaba mejorando y toda su casa creyó. Jesus sabe de nuestras situaciones, ya las conoce, y si hay algo que necesitamos, recurramos a él (corriendo), eso no es lo que esta mal, lo que esta mal es dudar que Dios tiene el poder de cambiar la situación, de cambiar aquella persona que nos hace la vida imposible en el trabajo por ser cristiano, creer que ni Dios puede sanar el cáncer de un familiar porque está fase terminal, deprimirme por pensar que no habrá provisión en mi casa porque perdí el empleo y olvidarme de los milagros que ya hizo en mi vida en el pasado demostrando que él es el Señor de todo.

Señor, te doy gracias por darme la oportunidad de estar en relación contigo, te pido perdón si no te he reconocido del todo en mi andar diario, tal vez he llegado a dudar de ti cuando la situación se pone difícil, dame la fortaleza y la fe para permanecer, para sostenerme de la roca que eres tu.

Estas señales se escribieron para que ustedes sigan creyendo que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, al creer en él, tengan vida por el poder de su nombre.

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Confiando en la oración

Filipenses 1:19
Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación

Pablo encarcelado, hambriento, sucio, incomodo, golpeado pero sobretodo confiado. Un hombre entregado a Dios desde su conversión sufriendo todas las penurias imaginables por amor a quien lo rescató y con la esperanza de ser rescatado gracias a la oración de personas que a lo mejor ni conoce personalmente.

Porque Pablo conoce a su Dios, porque Pablo sabe que la misericordia de Dios es tan grande que escuchará la oración de sus hermanos desde donde quiera que estén sin importar si son pequeños o grandes y que Dios actuará para la bendición tanto de él como los demás

Dios nos escucha, ayer veíamos en el estudio de célula en casa sobre este tema y se nos convoca a levantarnos en oración. No olvidemos ese privilegio que tenemos los hijos de Dios, poder hablar directo con el creador de todo, orar con fe para preparar el entorno y actuar para que las cosas sucedan.

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