Confiando en la oración

Filipenses 1:19
Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación

Pablo encarcelado, hambriento, sucio, incomodo, golpeado pero sobretodo confiado. Un hombre entregado a Dios desde su conversión sufriendo todas las penurias imaginables por amor a quien lo rescató y con la esperanza de ser rescatado gracias a la oración de personas que a lo mejor ni conoce personalmente.

Porque Pablo conoce a su Dios, porque Pablo sabe que la misericordia de Dios es tan grande que escuchará la oración de sus hermanos desde donde quiera que estén sin importar si son pequeños o grandes y que Dios actuará para la bendición tanto de él como los demás

Dios nos escucha, ayer veíamos en el estudio de célula en casa sobre este tema y se nos convoca a levantarnos en oración. No olvidemos ese privilegio que tenemos los hijos de Dios, poder hablar directo con el creador de todo, orar con fe para preparar el entorno y actuar para que las cosas sucedan.

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Hágase tu voluntad

Mateo 6:10
Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

El padre nuestro, el modelo de oración perfecto heredado por Jesús a sus discípulos y específicamente en este versículo hablamos del anhelo de todo cristiano que dice amar al Señor, hacer su voluntad.

Muchos tienen la idea que la voluntad de Dios es que se hagan buenas obras, que haya paz en el mundo, que la violencia se acabe, yéndonos a otro nivel al estar orando y declarando que queremos hacer su voluntad pensamos egoistamente que hacer su voluntad implica el estar económicamente bien, el estar en un buen trabajo, y hasta asociamos equivocadamente el estar viviendo en una vida desahogada y sin preocupaciones con el estar en el centro de su voluntad, pero la verdadera voluntad de Dios se expresa en su misma palabra

Juan 6:40
Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

1 Timoteo 2:3-5
el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,

¿Nosotros como cristianos cumplimos su voluntad? El verdadero anhelo ardiente de Dios es que todos lo conozcan, que nosotros seamos sus testigos y podamos decirle al mundo que él esta vivo, no importa posiciones sociales, no importan títulos eclesiásticos o profesionales, sin importar nuestra edad o sexo nosotros estamos llamados a cumplir la voluntad de Dios en donde nos plantó.

Ya se esta acabando el año y a cuantos le hemos compartido de Jesucristo ¿saben al menos que somos cristianos? A veces esta difícil el morir a nosotros mismos y pensar en otras personas, sobre todo cuando estamos en necesidad, sin embargo nosotros poseemos un tesoro que debemos compartir, nosotros confiamos en Dios, en que el nos restaura en amor y nos acompañara por la eternidad, regalemos también a otros la vida que Dios nos ha dado a nosotros

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¿Quién soy yo para que te acuerdes de mí?

Salmos 8:4
Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,
Y el hijo del hombre, para que lo visites?

Siempre me ha gustado hacer este ejercicio con las personas que no conocen a Dios, cierren sus ojos, imaginate ahora en este lugar, ahora imagina que comienzas a volar y te ves a ti mismo alli en la tierra ves como todo se va alejando y se hace mas pequeño, ves las casas, las colonias, tu municipio, tu pais, el planeta tierra, el sistema solar, la vía lactea…

¿Que tamaño tenemos?¿Que somos? no somos nada realmente, nuestra vida es tan fugaz como una flor que se abre en la mañana y perece por el atardecer y ver el tamaño de toda la creación, tan grande, tan permanente y pensar que todo eso fue creado por Dios, un Dios que con el poder de su palabra lo hizo todo, sin embargo es esa misma voz la que habla quietamente en tu corazón y te dice “te amo, quiero estar contigo”, es algo impresionante.

Dios yo también quiero estar contigo